viernes, 8 de abril de 2011

QUE ES UN DIDGERIDOO?


El didgeridoo es un instrumento aborigen del norte de Australia, cuyo origen se remonta, según leyendas de esta ancestral cultura al tiempo de los sueños.

Existen cuevas en este continente donde el didjeridu aparece reflejado en algunas pinturas rupestres, por lo que no hay duda de que se trata de un instrumento milenario. Los primeros pobladores de Australia aparecieron hace unos 40.000 años, aunque según algunos expertos puede que fueran 60.000. En la actualidad su uso ha llegado al resto del continente debido a su vibrante y mágico sonido; también al turismo, pues es uno de los símbolos más emblemáticos de la cultura aborigen australiana.  En América de Sur, al menos en tribus de zonas amazónicas, este instrumento forma parte de sus culturas milenarias, siendo utilizado también con la técnica de las respiración circular.
Los aborígenes de Australia lo nombran de forma diversa según la tribu o su ubicación geográfica, pero al parecer entre ellos es más conocido como yidaki, que significa "el cuello del emu", (especie parecida al avestruz que habita en tierras australianas). También puede llamarse aritjuda, mago, yiraka, yigi, emu, ebora, gurrmurr, djlupu, o infinidad de nombres más. Didgeridoo es el término que asignaron al instrumento los primeros colonos ingleses, ya que su sonido parecía emitir esa palabra al ser interpretado por los aborígenes.

El yidaki es un instrumento chamánico utilizado tradicionalmente por hombres en rituales y fiestas, o también como simple juego, pudiendo en este último caso, ser usado por mujeres de la comunidad. En las manikay, que son la forma musical más típica en Arnhem Land, el didge acompaña la voz y los clapsticks. En algunas tribus los clapsticks son sustituidos por boomerangs que se usan como instrumentos de percusión.

Los aborígenes han sido capaces de "mapear" su territorio gracias a canciones que transmiten de generación en generación y que acompañan del didgeridoo.

Originalmente es un tronco o una rama de eucalipto vaciada longitudinalmente y de forma natural por las termitas. Éstas devoran la parte interior del tronco, convirtiéndolo en un potente amplificador de sonido.

El didgeridoo produce un tono fundamental bajo y una gran variedad de armónicos, en un sonido a menudo muy similar al acorde de voz de los monjes tibetanos. Es fácil de tocar, no requiere experiencia musical y tampoco es necesario saber solfeo. La respiración circular permite mantener el sonido ininterrumpidamente y además aporta notables beneficios. 

Fuente -Luis Lumbreras-

Beneficios terapeuticos de tocar y escuchar didgeridoo



Según un reciente estudio científico, se sabe que tocar regularmente el didgeridoo mejora el sueño, reduce los ronquidos y disminuye la somnolencia diurna. Todo esto sin olvidar los beneficios que aporta tomar conciencia de nuestra propia respiración. Su práctica oxigena y se convierte en un momento meditativo que serena y despeja la mente.

Su sonido es hipnótico y puede ser muy relajante o muy rítmico. Su vibración transmite la energía de la Tierra y la conexión con la Naturaleza. Actualmente, en nuestra sociedad, además de utilizarse como instrumento de música se usa para sanación por musicoterapeutas y terapeutas holisticos.

Al didgeridoo se le conoce como la serpiente del arco iris; el puente entre la tierra y el cielo y por medio de su sonido se une la conciencia con las leyes invisibles y la energía de la Naturaleza.

Fuente -Luis Lumbreras-

DRONE O SONIDO BASICO


El drone es el sonido al que tienes que tratar de llegar la primera vez y para ello debes hacer vibrar tus labios dentro de la boquilla del didgeridoo. Una vez que contactas con él la vibración tiende a establecerse momentáneamente. Es como que el movimiento de los labios soltando aire en esa posición tiende a mantenerse por sí solo.
¿Recuerdas cuando de pequeñ@ imitabas el sonido del motor de un coche? "BRRRRRR, BRRRR, BRRRRR,... (Markus Meurer te muestra cómo es) " pues para aprender a tocar el didge puedes empezar por ahí. Relájate y aprieta suavemente los labios contra la boquilla del didge, haciendo que salga el aire de los pulmones. No debe haber escape de aire fuera de la boquilla y observa, de entrada, que la lengua no participa en esta vibración; está relajada. No te tenses intentando relajarte.

El drone es el sonido resultante de la vibración de los labios dentro de la boquilla y debe producirse de manera natural. Cuando conectas con él te darás cuenta que él solo se mantiene mietras expulsas el aire.
De todos modos, si crees que no estás haciendo el drone como crees que deberías, o podrías hacerlo, no dejes de observar los distintos sonidos que aparecen durante tu búsqueda. El didge no tiene agujeros para hacer distintas notas, pero es muy sensible a los cambios de presión que ejercemos en los labios y al amplificarse en el instrumento se convierten en recursos sonoros muy interesantes a la hora de ir sustituyendo la monotonía inicial por lo que será tu estilo propio.
En general hay que practicar en profundidad este sonido inicial, sentir el contacto con el didge, conocer su reacción a tus movimientos internos, ponerlo a prueba. Cada didge es distinto, y en boca de cada un@ esta diferencia se acentúa. Investiga, juega con él...

Fuente -Luis Lumbreras-

SONIDO DE TROMPETA


En síntesis, es la misma técnica que para hacer el drone, pero con algún cambio. El sonido es más agudo y a veces recuerda la bocina de un barco. Para llegar a él debes modificar la postura de tus labios, que se comprimen un poco más el uno contra el otro y también el aire sale con un poco más de presión. Prueba a contraer los mofletes hacia tí. Te puede servir como referencia para encontrar este sonido la postura de labios que haces para pronunciar la "P". Coloca tus labios como para pronunciar la "p" y empuja el aire hacia afuera.
Puedes buscarlo haciendo que tu labio inferior se coloque algo más hacia dentro que el labio superior.
Otro modo de conseguir este sonido es el siguiente: saca la punta de la lengua y atrápala con los labios. Ahora, contrayendo de un golpe la lengua hacia dentro de la boca trata de decir "ZUP". Primero puedes practicarlo fuera del didge y después dentro. Puedes probar, por si te es más fácil, contrayendo los mofletes. A este sonido también se llama "horn", ya que evoca el sonido que emiten los cuernos usados como instrumentos de música.

Fuente -Luis Lumbreras-

ARMONICOS


A medida que vayas practicando y poco a poco, ve haciendo más presión en los labios, de manera que el sonido sea cada vez más limpio, con más sonidos armónicos. Fíjate cómo, si acercas lentamente la lengua hacia los dientes, los armónicos se potencian. A veces se convierte en un sonido como metálico.
Además puedes observar que si no usas la lengua para buscar este efecto sonoro también puedes encontrarlo acentuando la presión con tus mofletes.

Fuente -Luis Lumbreras-

VOCALIZAR


Aplícale tu voz, gritando, cantando, susurrando, llevándola a la misma nota en la que suena tu didge o en otros tonos y observa qué sucede: la vibración se hace más percusiva. Ahora di: "DID-GE-RI-DOO". Con un poco de práctica es fácil, ¿verdad?.
Con respecto a la voz, es importante no forzarla, sino que debe salir cómodamente e impulsada desde el diafragma, para proteger tus cuerdas vocales y no dañarlas.
Los aborígenes usan la voz con el didge para imitar sonidos de la naturaleza: cantos de pájaros o sonidos de otros animales, pero también cualquier sonido que se produce a su alrededor, el crujir de la hierba seca al pisar, el viento, un trueno,... activa tu imaginación y crea sonidos diferentes amplicándolos con tu didgeridoo.

Fuente -Luis Lumbreras-

RITMO


Las ondulaciones sonoras que se producen sólo haciendo la respiración circular se convierten en un ritmo. Observa cómo sólo acelerando o ralentizando un poco, los matices varían. Cualquier mínimo movimiento que hagas con la lengua u otra parte de tu cuerpo que tenga que ver con el aparato respiratorio hace que se vaya enriqueciendo tu forma de tocar.
Como primer ritmo puedes empezar probando con: TU - PU - BU (inspirando en "BU")
tu-pu-bu, tu-pu-bu, tu-pu-bu, tu-pu-bu,
Todo sirve a través del didgeridoo. Aprovecha y aprende a usar cuantos más matices sonoros mejor. No deseches sonidos que al principio te parezcan "feos"; obsérvalos más detenidamente y fíjate qué postura interior tenías en el momento de hacerlos. Poco a poco se van transformando en ruidos más interesantes, sonidos sinuosos...
Lo único que debes evitar al tocar el didge es adoptar una postura inadecuada. Mantén la espalda recta y siéntete cómodo mientras tocas. Trata de no tomar gran cantidad de aire, sino que sea una cantidad más parecida a la que tomarías con tu respiración normal.


Fuente -Luis Lumbreras-

RESPIRACION CIRCULAR


La respiración circular nos permite, a través de una correcta coordinación muscular, expulsar aire a través de los labios ininterrumpidamente, incluso en el momento en que inspiramos por la nariz.
Es fácil creer que se trata de un movimiento muy complicado de realizar, pero esto no es cierto; es un ejercicio más simple de lo que en principio puede parecer. Los aborígenes de Australia la han utilizado durante miles de años para emitir el típico sonido contínuo del didgeridoo.
Si quieres practicar la respiración circular para tocar el didgeridoo, te será de ayuda la práctica con el instrumento de lo que se denomina drone o sonido base e ir familiarizándote y conectando con los músculos y partes internas de tu cuerpo que usas en tu respiración: el diafragma, fosas nasales, faringe, glotis, etc.
En primer lugar y antes de hablar de respiración circular, es conveniente comentar brevemente en qué consiste la respiración diafragmática, que es la utilizada en técnicas de relajación, meditación, yoga y demás disciplinas afines. Sólo el hecho de practicar y ejercitar esta manera de respirar se convierte en un potente antiestrés.
En la respiración diafragmática, el aire que inspiramos (entrada del aire) se almacena fundamentalmente en la parte baja de nuestros pulmones, de modo que el diafragma tiende a moverse hacia la zona abdominal, haciendo que el vientre, por desplazamiento, aumente un poco su tamaño.
Disponte para un estado de relajación, respira suavemente y comienza a ser consciente del movimiento de tu diafragma en la respiración, de manera que la zona alta del pecho apenas se mueve, sino que es el vientre el que sentimos desplazarse un poco hacia afuera cuando entra el aire a los pulmones y hacia adentro cuando el aire sale de éstos.
Estamos acostumbrados a no prestar atención al movimiento de los músculos que hacen posible la respiración. Simplemente respiramos, sin más y nuestro cerebro ordena este movimiento de manera automática. En los humanos se trata de un acto reflejo, de forma que si sufrimos un desmayo, nuestro sistema respiratorio sigue funcionando inalteradamente. Hay especies como el delfín, que de perder la consciencia mueren por asfixia. Con este ejemplo podemos entender que nuestro movimiento respiratorio tiene una raíz profunda y el hecho de tratar de modificar mínimamente alguno de ellos, al principio puede resultar desconcertante. Pero empecemos a jugar, ¡rompamos nuestros propios esquemas!
El objetivo es conseguir hacer un sonido ininterrumpido con el didgeridoo y para ello has de conseguir soplar ininterrumpidamente, incluso en el instante en que estás inspirando, es decir, también cuando estás volviendo a llenar de aire tus pulmones a través de la nariz, debes estar expulsando aire por los labios. Tras esta breve explicación es posible que tu mente empiece a disparar dudas: ¿y eso será posible?. Desde luego que sí.
Inspiraremos siempre por la nariz y espiraremos por la boca, manteniendo el drone, es decir, la vibración en los labios con la que conseguimos el sonido base. Aunque al principio nos concentraremos sólo en la coordinación de los mofletes y la lengua que están expulsando el aire en el momento en que entra aire a los pulmones por la nariz y el diafragma que hace entrar y salir el aire de nosotros.
A continuación se explican algunas prácticas que pueden servir de guía. No es necesario que lo hagas dentro del didge, pues en principio vamos a observar sólo la coordinación muscular que requiere la respiración circular y más adelante lo aplicaremos al sonido.

1. Hincha tus mofletes al máximo y mantenlos así, llenos de aire unos instantes. Siente la presión dentro de la boca y también en tus labios. Juega un poco con ese aire ahí adentro y respira por la nariz manteniendo el aire en la boca. Incluso mueve tu cuerpo, los brazos, el cuello,... sintiendo la boca llena de aire.

2. Bien, deshincha y vuelve a hinchar algunas veces.

3. Vuelve a la práctica del punto 1, pero detente en el momento en que tomas aire por la nariz y justo cuando empiezas a hinchar los pulmones, deja escapar todo el aire que tienes almacenado en la boca. Así, sin más. ¿Y qué ha sucedido? Pues justo lo que buscábamos, el momento en que está entrando aire a los pulmones y saliendo por la boca, sólo que al principio es tan corto que es casi imperceptible.

4. Repite el ejercicio anterior, pero ahora trata de hacer más presión en tus labios para retener un poco más el aire dentro y otra vez, en el momento en que llenas los pulmones desde la nariz, con la boca llena de aire, trata de hacer salir un poco de aire empujando con los mofletes. Puedes ir haciendo que también la lengua se desplace hacia delante para ayudar a empujar el aire hacia fuera. Observa si el resto de tu cuerpo está relajado y continúa haciendo estos ejercicios lentamente. Intenta primero hacer que el aire de tu boca salga más lentamente mientras entra el aire a tus pulmones por la nariz y después tratar de ir enlazando inspiración y espiración manteniendo hinchados los mofletes.
Siente el movimiento de la glotis en el proceso de entrada y salida de aire de los pulmones al llenarse y al empujar el aire desde los pulmones hacia fuera.
No trates de conseguirlo en un momentito. Tómatelo con calma, date el gusto de relajarte. Igual es momento de darte un respiro, aunque a lo mejor a estas alturas ya estás hiperoxigenad@... no sería raro.
Si ya te ves con "alientos" para continuar, ahora puedes poner esto en práctica con el didgeridoo.
Resumiendo: se trata de almacenar aire en los mofletes, comenzar el drone, e ir soltando este aire en el momento en que tomas nuevo aire por la nariz. Eso sí, sin dejar de hacer el drone, o sonido base, aunque en tus primeros ejercicios no te preocupes de cómo suena, sino sólo de la coordinación del movimiento de estar expulsando el aire almacenado en los mofletes al tiempo que entra el aire a los pulmones desde la nariz. Quizás sea necesario que te concentres un poco, pues los movimientos son algo distintos a la respiración habitual. Relaja al máximo todo tu cuerpo excepto las partes que necesariamente tienen que moverse: diafragma, mofletes, los labios,... pero fíjate en que tu cuello, tu espalda, brazos, piernas, músculos de la cara, etc., estén relajados. Así ahorras energía y la aplicas sólo donde tienes que aplicarla.
Trata de que la cantidad de aire que hay en tus pulmones esté entre un 70% y 30% de su capacidad. No los hinches a tope ni apures el aire hasta el final, sino que sea una cantidad de aire lo más parecida a la que tendrías en tu respiración normal.
Puedes hacer un sonido lineal o dejar que la propia respiración se encargue de ir marcando su propio ritmo. Tu sonido te va comunicando qué y cómo se mueve tu cuerpo desde dentro.
Hay algunos ejercicios conocidos que pueden ser útiles o que pueden ayudar a entender más rápido en qué consiste la respiración circular, por ejemplo el de la pajita en el vaso de agua, que consiste en lo siguiente:
Llena un vaso de agua hasta algo más de la mitad e introduce una pajita. Comienza a soplar suavemente y observa el flujo de burbujas que se forma. Trata de hacer la práctica que planteamos más arriba (punto 4) e intenta que la corriente de burbujas no deje de fluir.
Después de conseguirlo con la pajita puedes empezar a practicar con un tubo de pvc y un cubo de lleno de agua. Esto hará que desarrolles mejor tu musculatura bucal, pero no olvides que para tocar el didge es preferible la precisión y la destreza que una gran presión o cantidad de sonido. Busca un estilo equilibrado.

Fuente -Luis Lumbreras