Aplícale tu voz, gritando, cantando, susurrando, llevándola a la misma nota en la que suena tu didge o en otros tonos y observa qué sucede: la vibración se hace más percusiva. Ahora di: "DID-GE-RI-DOO". Con un poco de práctica es fácil, ¿verdad?.Con respecto a la voz, es importante no forzarla, sino que debe salir cómodamente e impulsada desde el diafragma, para proteger tus cuerdas vocales y no dañarlas.
Los aborígenes usan la voz con el didge para imitar sonidos de la naturaleza: cantos de pájaros o sonidos de otros animales, pero también cualquier sonido que se produce a su alrededor, el crujir de la hierba seca al pisar, el viento, un trueno,... activa tu imaginación y crea sonidos diferentes amplicándolos con tu didgeridoo.
Fuente -Luis Lumbreras-