Las ondulaciones sonoras que se producen sólo haciendo la respiración circular se convierten en un ritmo. Observa cómo sólo acelerando o ralentizando un poco, los matices varían. Cualquier mínimo movimiento que hagas con la lengua u otra parte de tu cuerpo que tenga que ver con el aparato respiratorio hace que se vaya enriqueciendo tu forma de tocar.
Como primer ritmo puedes empezar probando con: TU - PU - BU (inspirando en "BU")
tu-pu-bu, tu-pu-bu, tu-pu-bu, tu-pu-bu,
Todo sirve a través del didgeridoo. Aprovecha y aprende a usar cuantos más matices sonoros mejor. No deseches sonidos que al principio te parezcan "feos"; obsérvalos más detenidamente y fíjate qué postura interior tenías en el momento de hacerlos. Poco a poco se van transformando en ruidos más interesantes, sonidos sinuosos...
Lo único que debes evitar al tocar el didge es adoptar una postura inadecuada. Mantén la espalda recta y siéntete cómodo mientras tocas. Trata de no tomar gran cantidad de aire, sino que sea una cantidad más parecida a la que tomarías con tu respiración normal.
Fuente -Luis Lumbreras-
